Una vez que llegues a los balcones, eres libre de deambular. Los caminos elevados se extienden por diferentes niveles y ángulos, de modo que cada giro te ofrece una nueva perspectiva. Elevados acantilados de hielo, profundas grietas y fisuras que corren como venas por el glaciar. Lo oirás antes de verlo: el agudo eco del desprendimiento del hielo, seguido de las olas que ondulan por el lago. Algunos visitantes caminan a paso ligero, otros se sientan y esperan, porque aquí, cada pocos minutos, la naturaleza actúa.